10 años con los pies en la tierra

10 años con los pies en la tierra

Por diez años nuestra meta ha sido apoyar los medios de vida de pequeños y medianos productores en Latinoamérica. Como parte de las reflexiones del aniversario decidimos preguntarle a un agricultor que participó en uno de nuestro proyectos que piensa sobre lo que está pasando en el mundo alrededor de las cadenas de valor agrícolas sostenibles.

Cuando William Corrales heredó la finca de café de su papá, lo primero que hizo fue cortar todos los árboles de sombra para dar mayor espacio a las plantas de café. Ese año, el cafetal se fue severamente afectado por el sol y los embates del clima. Esa fue su primera lección en sostenibilidad.

Ahora, él camina por el cafetal acompañado de su hijo Nicolás de 21 años, ahora hay sombra de plantas de banano, plátano, árboles de guayaba, guava, y poró.

La finca de William está certificada con Rainforest Alliance y él también es parte del programa AAA de Nespresso que busca café de una calidad superior. Él es cuidadoso con los agroquímicos que aplica, cumple con los puntos de la sostenibilidad social, ambiental y los estándares de calidad. A cambio, obtiene un sobreprecio que le ayuda a aumentar sus ingresos netos. “Cuando los precios internacionales son realmente bajos, el sobreprecio le da un respiro a la economía familiar”, dice William. “Las normas de Nespresso van más allá de la armonía con el medio ambiente”.

Su finca está a 800 msnm, en la cordillera volcánica central de Costa Rica, en un país de café de calidad superior. En estos días el café de buena calidad y producido de manera responsable está de moda en los mercados internacionales, sin embargo la economía de las fincas puede ser inestable. Altos costos de insumos, volatilidad de los precios internacionales y factores incontrolables como el cambio climático provocan que muchos agricultores no puedan realizar inversiones en la conservación de los suelos, fertilizantes y mano de obra, por ende no pueden mejorar la gestión de la finca ni rendimientos.

La investigación de CIMS está enfocada en que pequeños y medianos productores puedan tener una buena calidad de vida mientras producen sosteniblemente. William fue uno de los participantes en el estudio longitudinal, que se llevo acabo durante tres años por CIMS en nombre de Nespresso, analizando cómo los agricultores, compradores y la propia empresa pueden hacer mejoras a lo largo de la cadena de suministro. “El reporte fue muy útil, me dijo que estaba haciendo bien pero también lo que necesito mejorar. Me dio dirección, algo que seguir", dijo William. "Pero en este momento no puedo costear realizar todo al mismo tiempo. No tengo el dinero necesario para hacer todos los cambios”.

La finca ha estado en la familia por más de 100 años pero hay días en los que William se pregunta si la va a heredar a su hijo Nicolás. “Los cafetaleros aman lo que hacen por eso continúan con la actividad” dice William. “ Pero en algunas ocasiones pienso que es mejor vender la propiedad a alguien más, por que hay años donde la actividad no es rentable”. Nicolás esta estudiando administración de empresas en la universidad y señala que su generación tiene otras opciones. “La educación acá es accesible, compañías como Intel y similares se han instalado en Costa Rica y los jóvenes hijos de cafetaleros de fincas pequeñas de entre 2 y 5 hectáreas saben que no es suficiente para sobrevivir.

Es un fenómeno que no solo presente en Costa Rica, también ocurre en otras economías rurales como Colombia, otro país donde CIMS ha trabajado y que es actualmente el tema de un caso de estudio para el Nespresso MBA Challenge.

En CIMS nuestra meta es trabajar con compañías que reconozcan y compartan valor con los agricultores, es la única manera de garantizar un abastecimiento sostenible a largo plazo. Trabajar de cerca con estás compañías, y estudiar a finqueros como William nos mantiene con los pies en la tierra y orienta nuestra investigación que es basada en pruebas tangibles.

A medida que el sol se pone detrás de las montañas, William y Nicolás toman un último paseo entre el cafetal. La cosecha ya terminó, es tiempo de pensar en la poda y la renovación. Las plantas de café producen alrededor de 25 años cuando deben ser remplazadas por la siguiente generación. Ese es el marco de tiempo que tienen las empresas para pensar en los agricultores.